Después de un segundo hecho de violencia contra la mujer, las excusas del hombre serán las mismas, la mujer volverá a perdonar, otra vez habrá un período de reconciliación maravilloso y tras él un nuevo ataque y así se continuará indefinidamente.
La mujer en algún momento puede reaccionar, alejarse, contarlo e incluso denunciarlo, pero por lo general continúa la relación.
Siempre tendrá una justificación, hemos oído mujeres afirmando que es un esposo y padre ejemplar, excepto cuando tiene esos arranques de violencia, pero el resto del tiempo es un hombre encantador.
Hay quienes aseguran que sólo se quedan a su lado por los hijos, porque no tienen a donde ir y también están aquellas mujeres que confiesan lisa y llanamente que aman a ese hombre y que están seguras de que son amadas.
Se forma un círculo vicioso que no se rompe en el cual la víctima es emocionalmente dependiente del victimario.
Existen también mujeres que por problemas psicológicos, sean quienes busquen de alguna forma la violencia y lleven las discusiones al límite sabiendo que el hombre reaccionará golpeándolas, pero esos son casos excepcionales y es tema para otro artículo.
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